Ally Brooks se traga una polla enorme mientras su culo se abre de par en par
Ella se arrodilla frente a Tyler Nixon, con los labios brillantes de saliva, sabiendo que esto está mal pero no puede parar. Las manos de él le agarran la cabeza con fuerza mientras la polla gruesa le llena la garganta hasta hacerle lagrimear. El sonido de sus gemidos ahogados se mezcla con el de sus caderas golpeando contra su cara, y cuando él tira de su pelo para empujar más adentro, ella siente que el aire se le escapa. Las piernas le tiemblan de excitación, el coño mojado palpita con cada embestida, y cuando él gruñe que se va a correr, ella abre la boca más, lista para tragar hasta la última gota. Pero Tyler no se detiene ahí: la gira de golpe, le levanta el culo y sin aviso la penetra por detrás, la polla resbalando en su humedad antes de hundirse en su culo apretado. Ella grita, pero el sonido se corta cuando él le tapa la boca con una mano mientras la empotra contra el colchón, las nalgas marcadas por sus dedos. El ritmo es brutal, las embestidas tan fuertes que el sonido de la carne chocando resuena en la habitación. Ella clava las uñas en las sábanas, el placer mezclado con el dolor de lo prohibido, sintiendo cómo cada centímetro de esa verga la llena hasta que ya no distingue dónde termina él y empieza ella. En más de 25 minutos de escena, Tyler no le da tregua: la pone de pie, la dobla sobre el sofá y la penetra por atrás otra vez, los testículos golpeando contra su clítoris hinchado. Ella se corre sin tocarse, los espasmos sacudiéndole el cuerpo mientras él sigue follándola como si no hubiera mañana. Y cuando por fin se corre dentro de su culo, ella siente el calor esparciéndose en su interior, el peso de lo que hicieron aplastándola tanto como el cuerpo de él sobre el suyo.