Agatha de 18 años lame el culo a su macho
La morena de 18 años llegó con la ropa ajustada y la mirada picarona, moviendo las caderas como si supiera que iba a ser su perdición. Él se quedó tieso al verla arrodillarse lentamente frente a él, lamiéndose los labios mientras agarraba su gruesa polla con dedos temblorosos. La punta ya goteaba cuando Agatha sacó la lengua y le pasó un lametón largo desde la base hasta el prepucio, sintiendo el sabor salado y amargo que tanto le excitaba. Él gruñó y le agarró la nuca para empujarla más cerca, pero ella lo detuvo con una sonrisa pícara y le susurró que quería jugar un rato con su culito apretado. Sin perder tiempo, se inclinó sobre el sofá y se abrió de piernas, dejando al descubierto el coño bien depilado y el culo rosado, listo para ser adorado. Él no se hizo esperar y se abalanzó sobre ella, enterrando la cara entre sus nalgas para lamerle el ano con movimientos circulares y húmedos, mientras ella gemía de placer y se agarraba al respaldo del mueble. Cada vez que su lengua entraba en contacto con el esfínter, Agatha apretaba los muslos y soltaba un chillido agudo, sintiendo cómo el calor le recorría el cuerpo desde los pies hasta la coronilla. Él le separó las nalgas con las manos y le escupió en el culo antes de empezar a lamerlo con más fuerza, metiendo la lengua hasta donde le cabía mientras ella se retorcía de puro éxtasis. Cuando ya no pudo aguantarse, Agatha se dio la vuelta y se lo tragó entero, chupando con avidez la polla empapada de pre-semen mientras le masajeaba los huevos con suavidad. Los gemidos se volvieron más intensos, los cuerpos se enredaron y él, al borde del límite, la empujó contra el suelo y la empaló por detrás con una embestida brutal que la dejó sin aliento. Los gemidos se mezclaron con el sonido de sus cuerpos chocando, el olor a sexo inundó la habitación y, en cuestión de segundos, los dos se vinieron a la vez con gritos roncos y cuerpos temblorosos, agotados pero más que satisfechos.