Simeon la culea en la cocina mientras el riesgo crece
Joder, siéntelo ahí en la cocina, con la luz tenue y solo el sonido de la respiración agitada. La tienes en cuatro, esa polla enorme entrando sin piedad mientras ella aprieta los dientes para no gemir demasiado fuerte. Alguien podría pasar, el marido, un vecino, pero no te importa, solo que el culo de Alphabaddie se abre perfecto para ti. La agarras de las caderas, clavando esos dedos donde más duele, y tus embestidas hacen que la mesa tiemble. Ella te mira por encima del hombro, los labios entreabiertos, y sabe que esto es peligroso, que en cualquier momento los pueden pillar, pero no puedes parar. Sientes cómo el coño de la gordita te aprieta, caliente y mojado, y el sudor te escurre por la espalda mientras le das de lleno, una y otra vez. Ella te pide que le chupes el clítoris después, y en más de 10 minutos de escena, lo haces, devorando ese coño que sabe a pecado. El riesgo te excita más, y cuando por fin te corres, lo haces con fuerza, llenándola hasta que ella tiembla. Después, solo queda el olor a sexo y un zapato tirado en el suelo.