Semera se burló tanto que la empotré contra la pared
Mi polla reaccionó al ver a Semera ajustando su falda de cuero negro con movimientos lentos y calculados. Ella pasó rozando mi cuerpo varias veces mientras Stepan observaba desde lejos sin intervenir. Sus fotos previas mostraban poses que dejaban poco a la imaginación y todo parecía dirigido a mí. Cuando sus dedos rozaron mi entrepierna de nuevo decidí actuar sin más espera. La atraje hacia un rincón de la habitación y le quité la prenda de cuero con un tirón firme dejando al descubierto su piel caliente. Mis manos exploraron su coño ya húmedo mientras ella soltaba un gemido bajo y apretaba las piernas. La giré de frente a la pared y hundí mi polla en su interior de una estocada sintiendo cómo se abría paso entre sus pliegues. Cada embestida provocaba sonidos húmedos y sus caderas se movían al ritmo que yo marcaba. Introduje dos dedos al mismo tiempo para estirarla más mientras mi polla seguía entrando y saliendo sin pausa. El placer creció rápido cuando ella empezó a contraerse alrededor de mí y su respiración se volvió entrecortada. Alcancé el punto donde ya no podía contener el clímax y lo liberé en el momento exacto en que ella se corría con fuerza.