Nade Nasty y su hermana de fantasía juegan con magia negra en Halloween
—¿Seguro que no quieres un poquito más de magia, hermanita?— murmura Nade Nasty, sus dedos rozando el muslo de Asteria Jade mientras la mira con esa sonrisa que promete pecado. Llevan semanas dando vueltas, miradas robadas en el pasillo, roces casuales en la cocina, hasta que el disfraz de bruja de Asteria —con ese corsé que aprieta sus tetas y la minifalda que deja ver su culo redondo— rompe el control. Ella se muerde el labio al sentir la mano de Nade subiendo por su pierna, los dedos ya húmedos por su coño caliente. Él no aguanta más y la empuja contra la pared, su polla dura presionando contra el culo de Asteria mientras chupa su cuello. Ella gime, sus uñas clavándose en sus hombros, y cuando Nade la gira y la arquea sobre el sofá, la falda subida hasta la cintura, su coño rosado y goteante esperando. Él la empotra de una estocada, enterrándose hasta las pelotas mientras Asteria grita, su boca abierta en un gemido que vibra con cada embestida. Los sonidos mojados llenan la habitación, los muslos de Asteria temblando, sus tetas saltando con cada choque de caderas. Nade la agarra del pelo, tirando hacia atrás mientras la penetra más fuerte, más rápido, hasta que Asteria corre un chorro caliente sobre su verga. —¿Eso es todo lo que tienes, hermanito?— jadea, retadora, y él gruñe antes de girarla, meterle la polla en la boca y correrse hasta llenarla.