Anya se entrega al culo con Markus y su polla monstruosa
El olor a lujuria impregnaba el aire cuando me acerqué a ella, con su culo apretado temblando de anticipación. Sabía que esto estaba mal, que no debíamos hacerlo, pero la forma en que me miraba con esos ojos suplicantes me volvió loco. La empujé contra la cama, mi polla ya dura como roca, y le ordené que se pusiera de rodillas, el culo en pompa para mí. No perdió tiempo, arqueando la espalda para ofrecerme ese agujero virgen que tanto deseaba destrozar. Con un gruñido, le escupí en el culo y empecé a empujar, sintiendo cómo su anillo se resistía antes de ceder. Cada centímetro que avanzaba la hacía gemir más fuerte, sus uñas clavándose en las sábanas mientras yo la embestía sin piedad. La tomé de las caderas y la levanté, cambiando de posición para clavársela desde atrás, sintiendo cómo su culo se ajustaba perfectamente a mi verga. La penetré con fuerza, escuchando sus gritos ahogados mientras la follaba como una perra en celo. Sabía que esto estaba mal, que no debíamos hacerlo, pero no podía parar. Cada vez que me hundía en su culo, ella gemía más fuerte, suplicando por más. La volví a girar, esta vez poniéndola boca arriba, y le abrí las piernas para ver su coño mojado mientras mi polla entraba y salía de su culo. La follé así durante más de 15 minutos, sintiendo cómo su cuerpo temblaba bajo el mío. Cuando ya no aguanté más, me corrí dentro de su boca, llenándola de mi leche caliente mientras ella tragaba cada gota. Al terminar, me miró con una sonrisa pícara y me dijo: '¿Ves? Sabía que no podrías resistirte a mi culo.'