Sasha May se ahoga con mi polla sin parar
Sasha May llegó con ese maquillaje de bruja pegajoso que le chorreaba por la cara y ese vestido corto que no ocultaba ni un milímetro de sus tetas naturales desbordantes. Antes de que pudiera decir esta boca es mía, ya me tenía agarrado del pelo y metiéndome la verga hasta la garganta con un gemido ahogado que le hizo temblar el culo gordo. La muy zorra no paraba de babear alrededor de mi tronco mientras sus tetas bailaban contra mi pecho cada vez que me empotraba hasta el fondo, dejándome escuchar el sonido húmedo de su boca tragando saliva y mi carne al mismo tiempo. Le encantaba humillarse, así que le escupí en la cara para que supiera quién mandaba mientras le obligaba a abrir más la boca con los dedos, estirándole los labios hasta que se le saltaron las lágrimas. Cada arcada la ponía más cachonda, así que le tiré de la coleta y le ordené que tragara toda mi leche espesa sin dejar ni gota, sintiendo cómo su garganta se movía desesperada mientras se atragantaba con cada chorro caliente que le llenaba la boca hasta rebosar por las comisuras. Después la solté contra el suelo, con el rímel corrido y el coño tan mojado que ya se le escapaba el olor a sexo por toda la habitación. No contenta con eso, se puso de rodillas otra vez, me limpió los restos de leche con la lengua y se tragó hasta el último trozo de mi polla, lamiendo el glande con gemidos de puta satisfecha mientras yo le golpeaba la nuca para que no se moviera. La muy viciosa hasta se corrió sin que yo la tocara, apretando las piernas y gimiendo como una perra en celo mientras su coño chorreaba por los muslos. Al final la dejé ahí, tirada en el suelo con la cara llena de mi semen, pidiendo más con la mirada mientras se masturbaba con los dedos aún temblorosos.