Científica sumisa se deja dominar en el laboratorio
La rubia de pelo negro llegó con bata blanca y mirada de sumisa, pero en cuanto le quitaron la corbata el plan cambió por completo. Le encantaba que la humillaran mientras jugaba con su coño depilado bajo la bata de latex, sus tetas naturales temblaban cada vez que le ordenaban abrir las piernas. La magia del vibrador recorrió su cuerpo cuando le pusieron los guantes de látex ajustados, sus dedos expertos le ordenaron que se quitara las zapatillas y quedara solo con sus pies descalzos sobre el frío suelo del laboratorio. La dominación era total: le taparon los ojos con la venda y le exigieron que no gritara, pero sus gemidos se le escapaban entre los dientes al sentir cómo le metían dos dedos en el culo mientras le pasaban el vibrador mágico por el clítoris mojadísimo. La polla del doctor temblaba al verla así, sudando y temblando de placer, mientras le ordenaban que le chupara hasta dejarla seca antes de empalarla contra la mesa de acero. El latex crujía cada vez que la embestían fuerte, sus tetas rebotaban sin control mientras el doctor la follaba como una perra en celo, sus gritos ahogados en la mordaza cuando por fin se corrió goteando sobre la bata blanca. Entre espasmos, le susurró al oído que quería más, que la usaran como su puta personal en cada investigación científica que hicieran juntos.