Rasexporn se traga una verga monstruosa en su casa con riesgo de ser pillada
—Cállate, que mi marido está arriba— susurra ella mientras te agarra la polla con las dos manos, sintiendo cómo late contra sus dedos. No puedes evitar gemir cuando te la chupa, sus labios carnosos envolviendo el tronco hasta que la punta roza su garganta, y el sonido húmedo de su saliva te vuelve loco. Cada vez que te la mete más adentro, sus ojos se llenan de lágrimas, pero no se detiene, porque sabe que en cualquier momento alguien podría entrar. Escuchas pasos en el pasillo y sientes cómo su coño se aprieta alrededor de tus dedos mientras te la follas por detrás, su culo rebotando contra tus caderas. —Más fuerte— te susurra al oído, mordiéndose el labio para ahogar los gemidos, pero cuando la embistes de una estocada hasta hacerle tocar el cuello del útero, no puede evitar soltar un quejido ahogado. El riesgo de que la descubran te excita más, y cuando por fin te corres en su boca, tragando hasta la última gota, piensa en cómo su marido nunca la llenaría así, y eso la hace sentir más puta que nunca.