Osos gordos follando con sus pollas gruesas y sudorosas
El oso más cachondo del barrio no aguantó más y se lanzó sobre su novio, un chubby bien peludo que lo tenía loco con ese culo redondo y esa panza que rebotaba cada vez que se movía. Le arrancó el pantalón de un tirón, dejando al descubierto una polla gruesa y venosa que ya goteaba de lo excitado que estaba. El chubby se dejó caer de rodillas y empezó a chupar con ganas, metiéndose hasta el fondo mientras el otro le agarraba la cabeza y gemía como un animal. La saliva chorreaba por sus barbas mientras el oso le embestía la boca, sintiendo cómo su verga se hinchaba cada vez más. De pronto, lo empujó contra la pared y lo empotró de una sola embestida, haciendo crujir la madera con cada golpe. El chubby gritaba de placer, sintiendo cómo esa polla enorme lo partía en dos, rebotando contra su culo carnoso mientras el sudor les caía a chorros. El oso le mordía el cuello, le agarraba las tetas gordas y le clavaba los dedos en la cintura, marcando su territorio. El chubby no aguantó más y se corrió a chorros, llenando el suelo de leche mientras el oso seguía follándolo sin piedad, hasta que al final se vació dentro de él con un rugido salvaje. Quedaron tirados en el suelo, jadeando, con las pollas aún palpitantes y el cuerpo temblando de satisfacción.