Macho tatuado empotra el coño de sandy bien duro
El tipo tatuado llevaba todo el día sudando en el gimnasio y Sandy no pudo resistirse cuando lo vio entrar con esa camiseta mojada pegada al cuerpo... Al instante le agarró la polla por encima del pantalón y le susurró al oído que quería que la empotrara sin piedad. Él, con una sonrisa de depredador, la empujó contra la pared de la sala de vapor y le arrancó el tanga de un tirón antes de engrasarle el coño con lubricante frío que le quemó al principio pero que luego ardió de ganas. Sandy gimió fuerte cuando sintió su glande rozando su entrada y le suplicó que la llenara de una vez, pero él prefirió jugar un rato lamiéndole el culo y los huevos antes de clavársela hasta el fondo. Cada embestida le hacía gritar como una puta en celo mientras él le apretaba las tetas y le mordisqueaba el cuello, sintiendo cómo su coño se empapaba más con cada golpe. Sandy se corrió tres veces seguidas, pero él no aflojaba, seguía metiéndosela con saña mientras le lamía los pies sudados y le escupía en la boca para que le chupara la polla con más hambre. El lubricante resbalaba por sus muslos mientras sus cuerpos chocaban sin parar, hasta que él finalmente se corrió dentro de ella gritando como un animal y dejándola temblorosa contra la pared, con el coño palpitante y la boca llena de leche caliente que le resbaló por la barbilla. Cuando por fin se separaron, Sandy se quedó con las piernas abiertas, el culo enrojecido y un reguero de semen goteando entre sus muslos, mientras él se limpiaba la polla con su propia camiseta antes de volver a empotrarla contra la puerta del vestuario.