Macy Meadows me vuelve loco con su coño chorreante y mi polla la empapa
Me la encontré en la cocina con ese short ajustado que le marca el culo, moviéndose como si supiera que la estaba mirando. Llevaba días enviándome fotos de su cuerpo mojado, rozándose contra mí en el pasillo, y esta vez no aguanté más. La empujé contra la mesa, le arranqué el short y le metí los dedos hasta que gimió como una perra en celo. Mi polla ya estaba dura como roca, y cuando la vi chuparla con esos labios carnosos, supe que no iba a durar mucho. La levanté de golpe, la senté en el borde y le clavé la verga de una estocada, sintiendo cómo su coño apretado me envolvía entero. Cada embestida hacía que sus tetas rebotaran, y sus gritos se mezclaban con el sonido de mi piel golpeando contra la suya. Le agarré las caderas y la follé más fuerte, hasta que sus muslos temblaron y me roció la polla con un chorro caliente. Sentí cómo su coño se contraía alrededor de mi verga, y cuando me corrí dentro de ella, llenándola hasta las pelotas, Macy gritó mi nombre como si le hubiera dado la vida. En más de 18 minutos de escena, la hice gemir, chorrear y correrse una y otra vez, hasta que no pudo ni respirar.