Intruso cachondo se masturba con las bragas de su vecino gay
El tipo entró sigiloso a la casa ajena, buscando algo de valor, pero lo que encontró fue mejor: un par de calzoncillos ajustados con manchas de leche seca y el aroma del culo de un macho bien caliente. Se los llevó a la nariz, inhalando ese olor a sudor y semen, mientras su polla se ponía dura como piedra. Sin pensarlo, se bajó los pantalones y empezó a frotarse la verga con las bragas, sintiendo el tacto suave de la tela contra su piel. El roce lo volvía loco, imaginando al dueño de esas prendas, un tipo musculoso con tatuajes en los hombros y una polla gruesa que rebosaba leche. Se agachó, chupando los calzoncillos como si fueran la piel de su amante, gimiendo bajo mientras se masturbaba con furia. La verga le latía, lista para reventar, y cuando por fin se corrió, el chorro de leche caliente manchó el suelo mientras jadeaba de placer. Se quedó un rato recuperando el aliento, sabiendo que nunca olvidaría ese encuentro furtivo con las bragas de un desconocido.