La rubia milf se venga follando al hijastro virgen con su polla enorme
No aguanto más verla pasearse en tanga por la casa, mostrando esas tetas grandes y ese culo perfecto, sabiendo que el ex de mi padre se las chupó antes. Hoy me toca a mí, y lo haré hasta que grite. Bunny Madison se arrodilla frente a Austin Pierce, abriendo la boca para tragarse su verga dura de una vez, mientras sus dedos ya están mojados de tanto frotarse. Él la agarra del pelo, empujando hasta que la garganta le arde, pero ella no se queja, solo gime más fuerte. La voltea contra el sofá, levantándole la falda para ver ese coño rosado y palpitante, listo para recibir cada centímetro. La penetra de una estocada, sintiendo cómo los músculos de ella se aprietan alrededor de su polla, ahogando un grito al sentirla tan profunda. Cada embestida es más violenta, más rápida, hasta que el sonido de la piel chocando llena la habitación. Bunny Madison clava las uñas en el sofá, mordiéndose el labio para no gritar, pero los gemidos escapan igual, más fuertes cada vez que él la penetra hasta hacerle tocar el cuello del útero. Austin Pierce la levanta en el aire, empotrándola contra la pared mientras ella le rodea la cintura con las piernas, sintiendo cómo la polla le roza el punto G una y otra vez. El sudor les corre por la piel, mezclándose con los fluidos que gotean entre sus cuerpos. Cuando ella empieza a temblar, él sabe que está cerca, así que acelera el ritmo, golpeando con fuerza hasta que Bunny Madison explota en un orgasmo que le hace arquear la espalda. Él no se detiene, sigue follándola con furia hasta que su propia polla late dentro de ella, disparando chorros gruesos que la llenan por completo. La deja caer sobre la cama, jadeando, con el coño aún palpitando. Pero esto no se acaba aquí. La próxima vez, la haré gritar el nombre de mi padre mientras me corro dentro de ella.