La ladrona Zoe Parker se deja follar por el guardia de seguridad
No podía creer lo que estaba viendo cuando la vi colarse con ese bolso lleno de cosas robadas. Sabía que esto estaba mal, pero mi polla ya estaba dura antes de que pudiera pensarlo dos veces. La agarré del brazo y la arrinconé contra la pared, sintiendo cómo su cuerpo temblaba bajo mis manos. 'Te pillé, perra', le susurré al oído mientras le bajaba los pantalones con un tirón. Su coño ya estaba mojado, lista para que la empotrara contra el suelo. La hice arrodillarse y me chupó la verga como si le fuera la vida en ello, gimiendo cada vez que la empujaba hasta el fondo de su garganta. Luego la puse a cuatro patas y le metí la polla hasta que sus caderas chocaron contra mis muslos. Cada embestida la hacía gritar, pero no paré hasta correrme bien adentro. Cuando terminé, su ropa interior estaba tirada en el suelo, manchada de mi leche.