La brasileña gime mientras CarlosSimoes le rompe el culo
La habitación olía a sudor y lujuria cuando la vi desnuda sobre la cama, su culo apretado temblando de anticipación. Sabía que esto estaba mal, que no debíamos, pero mi polla ya estaba dura como roca y ella no paraba de rogarme que la empotrara. La empujé contra el colchón, separándole las nalgas con los dedos para que mi verga gruesa entrara de una estocada, sintiendo cómo su ano se cerraba alrededor de mi tronco. Gritó, pero no de dolor, sino de placer, mientras yo la penetraba hasta las pelotas, escuchando sus gemidos ahogados contra la almohada. Cada embestida la hacía retorcerse, su cuerpo sudoroso resbalando bajo mis manos, y cuando aceleré el ritmo, sus uñas se clavaron en mi espalda. En más de 11 minutos de escena, la hice correrse dos veces, su coño mojado goteando mientras yo le llenaba el culo de leche. Al terminar, su cuerpo quedó marcado por mis dedos, y su tanga roto quedó tirado en el suelo, prueba de lo salvaje que había sido.