Joven travieso disfruta de una polla enorme sin protección
El novato no podía creer su suerte cuando su compañero de cuarto, un negro bien dotado, lo invitó a su habitación para una mamada bien caliente. El joven travieso se arrodilló sin pensarlo dos veces, chupando con ganas esa verga gruesa y venosa que le llenaba la boca por completo. El macho, con una sonrisa perversa, le agarró la cabeza y empezó a follarle la boca con embestidas profundas, haciendo que el putito gimiera de placer mientras la saliva le escurría por la barbilla. El culo del chiquillo ya estaba temblando de anticipación, imaginando cómo se sentiría esa polla monstruosa rompiéndole el ano virgen. Sin perder tiempo, el negro lo tiró en la cama, le abrió las nalgas y le escupió en el ojete antes de clavarle su verga hasta el fondo, arrancándole un grito de dolor mezclado con placer. Las embestidas eran brutales, el sonido de carne chocando contra carne resonaba en toda la habitación mientras el joven gemía como una puta en celo. El negro le agarraba las caderas con fuerza, empujando cada vez más rápido hasta que, con un gruñido animal, se corrió dentro de su culo apretado, llenándolo con su leche caliente. El novato, exhausto pero satisfecho, se quedó temblando mientras la polla de su compañero seguía latiendo dentro de él, marcando el final de una follada salvaje que no olvidaría jamás.