Soldado alemán se masturba con shorts ajustados en el auto
El soldado alemán no podía aguantar más el calor que le subía cada vez que se ponía esos shorts ajustados que marcaban su polla dura como piedra. Se metió en el auto, bajó la ventanilla para que entrara un poco de aire fresco y empezó a acariciarse por encima de la tela, sintiendo cómo su verga palpitaba con cada roce. Sus ojos marrones brillaban de deseo mientras imaginaba a algún tipo musculoso mirándolo desde afuera, excitado por su cuerpo sudoroso y sus abdominales marcados. Con una mano, bajó el short hasta la mitad de sus muslos, dejando su polla gorda y venosa al aire, lista para ser trabajada. Empezó a masturbarse con fuerza, sintiendo el placer subir por su columna mientras sus gemidos ahogados llenaban el silencio del auto. Sus dedos gruesos se movían rápido, apretando su verga con cada embestida, imaginando que era la boca de algún puto que lo chupaba con ansias. El sudor le caía por el pecho mientras su respiración se aceleraba, y justo cuando estaba a punto de explotar, apretó los dientes y dejó que su leche caliente se derramara sobre su abdomen. Se quedó quieto un momento, disfrutando del calor de su corrida antes de limpiarse con un pañuelo y subir el short de nuevo, listo para seguir con su día como si nada hubiera pasado.