Jenna aprende a cabalgar la verga de su padrastro como una profesional
Desde que Johnny Castle se mudó con nosotras, cada vez que lo veía en calzoncillos, mi coño se mojaba sin control. Las miradas furtivas en la cocina, los roces 'accidentales' al pasar, la tensión era insoportable. Un día, cuando mi madrastra Sheena salió, no pude resistir más: me senté sobre su regazo y le susurré que quería aprender a chupar esa polla enorme que siempre me ponía tan cachonda. Johnny no lo pensó dos veces, me bajó el short y me penetró de una estocada, llenándome hasta que sentí su verga rozar mi cuello del útero. Grité, pero él no paró, empotrándome contra el sofá mientras sus manos apretaban mis tetas pequeñas. Cuando me puse encima, me moví como una puta desesperada, sintiendo cómo mi culo apretado lo ordeñaba hasta que se corrió dentro de mí. Ahora, cada vez que lo veo, solo pienso en cómo volver a montarlo como una profesional.