Giselle Naked con ese culo enorme y coño mojadísimo
El sonido de tus tacones golpeando el suelo mientras te acercas a él es lo primero que escuchas, y cuando te inclinas para chuparle la polla, el olor a aceite en tu piel lo vuelve loco. Giselle Naked sabe que hoy no hay escapatoria, que su cuerpo es de él para hacer lo que quiera, y cuando te ordena que te pongas a cuatro patas, obedeces sin rechistar. El primer azote en el culo te hace gemir, pero no es suficiente, así que te agarra de las caderas y te empotra contra su verga dura hasta que sientes que te parte en dos. Cada embestida es más fuerte, más profunda, y cuando te exige que le digas que eres su puta, lo haces con la voz quebrada. El sudor te resbala por la espalda mientras él te jala del pelo, marcando el ritmo, y cuando por fin te deja correrte, es con su polla todavía enterrada hasta las pelotas en tu coño. Al terminar, la mancha de aceite en la alfombra queda como prueba de lo que pasó.