Diana domina a Masha con un arnés de cuero y le tapa la boca mientras la embiste
El sonido del cuero crujiendo contra la piel húmeda de sus muslos era hipnótico, un ritmo perfecto para lo que vendría después. Diana, con su corsé negro ajustado hasta los pezones endurecidos, no perdía el tiempo ajustando el arnés entre sus piernas, el dildo reluciente ya listo para hundirse. La había invitado solo para humillarla, para demostrarle que lo que aquel ex novio de Masha no pudo darle, ella lo tomaría con los dientes apretados. Masha, con las manos agarrotadas sobre la almohada, solo pudo gemir cuando Diana presionó su mano enguantada sobre su boca, ahogando los gritos mientras el primer embiste le abría el coño de par en par. Las nalgas de Diana golpeaban contra su culo con furia, cada estocada más profunda que la anterior, hasta que Masha dejó de resistirse y solo se retorció, su coño chorreando alrededor del juguete. No importaba que las lágrimas le arañaran las mejillas, Diana no tenía piedad y movía sus caderas en círculos, buscando ese punto que la hiciera enloquecer. El cuero de los guantes resbalaba contra la piel mojada, los dedos de Diana hundiéndose en el pelo de Masha para arquearle la cabeza hacia atrás, exponiendo su garganta mientras el dildo entraba hasta las pelotas. El sonido de la carne chocando se mezclaba con los gemidos ahogados, hasta que Diana sintió que el cuerpo de Masha se tensaba, los músculos de su coño apretándose alrededor del arnés. En ese momento, la soltó la boca solo para escuchar su grito desgarrado, pero ya era tarde, ya estaba corriéndose, los fluidos manando mientras Diana empujaba una última vez, enterrando el juguete hasta el fondo,