Ailee Anne provocando a Seth con su culo en shorts ajustados
Al entrar en la cocina esa tarde, la ves a ella inclinada sobre la mesa, los shorts tan cortos que apenas cubren medio culo mientras se contonea al alcanzar un vaso. Sabes que lo hace a propósito, que lleva horas buscando exactamente esto, y cuando te agarra la polla por encima de los jeans con esa sonrisa de puta que te vuelve loco, ya no hay vuelta atrás. Te arrastra al baño y te ordena arrodillarte para que le chupes el coño, con las uñas clavadas en tu cuero cabelludo mientras te obliga a tragar cada gota de sus jugos. Pero tú no obedeces del todo—en vez de complacerla, le das la vuelta y le bajas esos shorts hasta los tobillos, dejando al aire su culo perfecto, ya rojizo de lo mojada que está. Le separas las nalgas con los pulgares y sientes cómo tiembla cuando tu lengua recorre su agujero, primero suave, luego con más fuerza, hasta que empieza a gemir tu nombre como una perra en celo. Cuando por fin la penetras por el culo, ella grita y se agarra a los azulejos, pero tú no te detienes—la empotradas contra la pared, con las nalgas rebotando contra tus pelotas cada vez que la llenas entera de golpe. Le das nalgadas mientras la follas, y cada gemido suyo te vuelve más salvaje, más dueño de su cuerpo, hasta que le ordenas que se arrodille y te la chupe mientras te corres en su cara. Sientes cómo se le cae la baba con cada chorro, cómo traga sin protestar aunque las lágrimas le corren por las mejillas.