Goomiaba Mirasu se corre en mi coño virgen y me llena de leche
El olor a sudor y lujuria me envolvía mientras Goomiaba Mirasu se acercaba, su polla dura como el acero, lista para romperme el himen. Te voy a contar cómo me miró con esa sonrisa de depredador, sabiendo que me había estado provocando por semanas: fotos mojadas, roces intencionales, mensajes que me dejaban temblando. Cuando por fin me empotró contra la pared, el dolor se mezcló con un placer que nunca había sentido, sus embestidas profundas hasta hacerme gemir como una perra en celo. ¿Te gustaría estar en su lugar, sintiendo cómo mi coño apretado lo exprimía hasta dejarlo seco? Goomiaba no se detuvo hasta correrse dentro de mí, llenándome de leche caliente mientras yo temblaba bajo su peso. 'Ahora eres mía, putita', me susurró al oído, y supe que no mentía.