Escorpiont se pajea con su polla tatuada y peluda
El olor a sudor y cuero me envolvía mientras me sentaba en el sillón, con la polla ya dura entre mis manos. Llevaba días mirándolo en el gimnasio, ese pelo rizado en el pecho, los tatuajes que serpenteaban por sus brazos, y ahora, en mi apartamento, no aguantaba más. Me agarraba la verga con fuerza, sintiendo cómo cada vena latía bajo mis dedos, mientras imaginaba sus labios alrededor de mi piercing. La tensión de semanas de miradas furtivas se rompía en ese momento, y gemía al recordar cómo me había rozado "accidentalmente" en la ducha. Mi mano subía y bajaba con ritmo, sintiendo el calor crecer en mis pelotas, imaginando cómo se correría sobre mi abdomen. El sonido de mi respiración se mezclaba con el crujido del sillón, y cada vez que apretaba más fuerte, pensaba en cómo me clavaría contra la pared si estuviera aquí. En más de 10 minutos de escena, mi mente no dejaba de revivir cada detalle, desde su sonrisa pícara hasta el momento en que me susurró algo al pasar. Ahora, con la polla a punto de explotar, solo quería que él estuviera ahí para recibir mi leche caliente en su boca.