Miro mi culo goloso desde todos los ángulos mientras me follo
El espejo del baño empañado por el vapor de la ducha caliente no me dejó verlo bien al principio, pero cuando se aclaró vi cómo mi culo se abría solo ante la vista de mi propia polla enorme apuntando directo a ese agujero baboso que tanto me excita. Me pasé la lengua por los labios al recordar cómo esa mañana me había metido un consolador gigante hasta las pelotas mientras gemía como un cerdo en celo, sintiendo cómo el plástico duro me destrozaba el culo sin piedad. Ahora, con los dedos enredados en la nuca del cristal del espejo, empujé la punta de mi verga circuncidada contra mi entrada temblorosa, sintiendo cómo ese anillo de músculo se resistía al principio pero luego cedía con un chasquido húmedo y obsceno. Cada vez que me empotraba, escuchaba el sonido de mis bolas golpeando contra mis muslos y el olor a sexo crudo llenaba el aire mientras mis gemidos se mezclaban con el crujido del espejo bajo mis manos sudorosas. Me metí los dos dedos en la boca para no gritar cuando el consolador inflable que tenía dentro empezó a vibrar, haciendo que mi culo se contrajera como una puta en celo mientras la polla se me ponía más dura que el plástico que me abría por dentro. Sentí cómo el nudo de mi garganta se cerraba cuando me tragué hasta la mitad de mi propio miembro, sintiendo cómo la cabeza me rozaba el paladar mientras los ojos se me llenaban de lágrimas por el esfuerzo de aguantar sin correrme. Los piercings en los pezones me dolían de tanto tironear, pero no podía parar de mover las caderas hacia adelante y atrás, sintiendo cómo mis nalgas se agitaban como gelatina mientras el consolador y la polla se peleaban por quedarse dentro de mí. El agujero me ardía de lo profundo que estaba metido, pero cada embestida me llevaba más cerca de explotar, con la boca llena de babas y el culo convertido en un pozo baboso que solo quería más verga hasta que por fin me corrí con un chorro espeso que me resbaló por la barbilla y el pecho mientras el espejo se llenaba de huellas de mis manos desesperadas.