Chico musculoso se masturba antes de salir de fiesta
El alemán de ojos claros y cuerpo de infarto se aprieta la verga dura contra los bóxers ajustados mientras mira el espejo del baño, la polla palpitante le exige atención y no puede resistirse. Con un gemido gutural se baja los pantalones cortos y deja al aire su rabo grueso y brillante, ya preñado de líquido preseminal que brilla bajo la luz tenue. Se agarra con fuerza la base y empieza a mover la mano arriba y abajo, deslizando los dedos pegajosos sobre la piel caliente mientras se imagina a sus amigos esperando con cerveza y risas, pero su mente solo enfoca en cómo le van a comer la boca después de verlo sudar bajo esa camiseta mojada que marca cada músculo de su abdomen marcado. Los abdominales se le contraen con cada embestida lenta de su puño, la cabeza gorda de su verga reluce de excitación y cada vez que la roza con el pulgar suelta un gruñido animal que resuena en el azulejo frío. Se inclina un poco hacia adelante, apoyando una mano en el lavabo mientras con la otra sigue masturbándose como si no hubiera mañana, el sonido de los dedos resbalando sobre la carne hinchada llena la habitación junto a sus respiraciones entrecortadas entre gemidos y maldiciones. Los ojos azules se le nublan de placer cuando siente cómo el orgasmo le recorre la espalda, los huevos se le tensan y la leche espesa le brota a chorros blancos que le caen sobre los dedos y el suelo mientras sigue moviendo la mano sin piedad hasta exprimir hasta la última gota de su leche caliente. Al terminar se queda jadeando, la verga aún semierecta goteando, y se limpia con un papel higiénico arrugado antes de vestirse otra vez, pero el ambiente en la fiesta va a ser otro después de que todos vean cómo ese cuerpo de dios griego se mueve con esa confianza de macho que acaba de correrse como una bestia.