Universitario rubio se deja empotrar por sus compañeros de clase
El chico nuevo del campus, con su pelo dorado y su culo apretado, no podía evitar que todos los chicos lo miraran con deseo cada vez que pasaba por los pasillos. Un día, en la biblioteca, uno de sus compañeros lo invitó a estudiar juntos, pero en realidad solo quería verlo de cerca y sentir su polla dura rozándose contra su cuerpo. El rubio, nervioso pero excitado, dejó que el otro le bajara los pantalones y le chupara la verga con ansias, gimiendo fuerte mientras le metía los dedos en el culo. La escena se volvió más intensa cuando otro compañero se unió, y entre los dos lo empotraron contra la mesa, embistiendo su culo virgen con fuerza mientras él gritaba de placer. La saliva y el sudor corrían por sus cuerpos, y el rubio no podía creer lo bien que se sentía tener dos pollas enormes dentro de él al mismo tiempo. Sus gemidos resonaban en la habitación vacía, y cuando uno de los chicos le agarró el pelo y le ordenó correrse, el rubio no pudo resistirse y se vació sobre su propia mano, temblando de satisfacción. Al final, los tres quedaron exhaustos, pero el rubio sabía que esto no sería la última vez que sus compañeros lo usarían como su puta personal.