Cherie Deville enseña a la jovencita a hacer una paja de infarto
Mi polla ya no aguantaba más después de semanas de miraditas robadas y roces 'accidentales' con Summer. Cada vez que la veía con sus lentes puestos y ese culito apretado en shorts, me moría por meterle mano, pero la tensión era insoportable. Hasta que un día, Cherie apareció con esa sonrisa de puta sabiendo y nos encerró en su habitación. 'Vamos a darle una lección a esta niña', dijo mientras Summer se ponía roja como un tomate. Le ordené que se arrodillara y empecé a guiar sus manitas inexpertas por mi verga dura, enseñándole el ritmo perfecto para que no parara. Cherie se sentó en mi cara y me dejó chuparle el coño mojado mientras la jovencita me masturbaba con sus dedos temblorosos. Los gemidos de Cherie se mezclaban con los jadeos de Summer, y cuando ya no pude más, le agarré la cabeza a la pequeña y le llené la boca de leche caliente. Cherie se limpió los labios y me miró con esa cara de viciosa: 'La próxima vez, te la vas a follar hasta que no pueda caminar.'