Anna de Ville se deja romper el culo en un gangbang salvaje
Esa tarde en la oficina, Anna de Ville no podía concentrarse. Sabía que lo que iba a pasar estaba mal, pero el calor entre sus piernas le recordaba que no podía resistirse. Cuando Dylan Brown y Max Dior la empujaron contra la mesa, sus dedos ya estaban temblando de anticipación. La falda se le subió hasta la cintura mientras Max le separaba las nalgas y metía la lengua en su agujero, haciendo que gimiera sin control. Anna se mordía el labio, sintiendo cómo la saliva le chorreaba por los muslos mientras Dylan le agarraba el pelo y le metía la polla hasta la garganta, ahogándola con cada embestida. El sonido húmedo de la saliva mezclado con los gemidos de Anna llenaba la habitación. Max no perdió tiempo y le clavó la verga en el culo de una sola estocada, haciendo que gritara de placer. La sensación de estar llena por ambos lados la volvía loca, y cuando Dylan le corrió en la boca, tragó cada gota como una puta hambrienta. Max no se quedó atrás y le reventó el ano con una corrida espesa, dejándola temblando de satisfacción. Anna miró a su alrededor, sabiendo que esto no debía pasar, pero el brillo en los ojos de Max le dijo que no había terminado.