Anal extremo con la estudiante sumisa de dibujos
Te voy a contar cómo su profesor la tenía loca de ganas desde que la vio en clase, con ese culito apretado que no podía dejar de mirar. Ella no aguantaba más, cada vez que él pasaba cerca, su coño se mojaba y su culo latía de anticipación. Las miradas robadas, los roces 'accidentales' en el pasillo, hasta que un día él la atrapó sola en el aula y le susurró al oído: '¿Quieres que te rompa ese culo virgen?'. Ella asintió, temblando, mientras él le bajaba las bragas y le separaba las nalgas con sus manos grandes. La polla gruesa entró de golpe, haciendo que ella gritara y se aferrara a los pupitres. Cada embestida la hacía gemir más fuerte, sintiendo cómo el miembro duro la llenaba hasta las pelotas, mientras él le tiraba del pelo y le decía: 'Eres mía, puta'. El sonido de la carne chocando resonaba en el aula vacía, hasta que él la volteó y le clavó la verga en el culo desde atrás, haciendo que sus tetas rebotaran con cada movimiento. Ella no podía más, su cuerpo ardía y su mente solo pensaba en esa polla que la estaba destrozando. Cuando él por fin se corrió dentro de ella, le escupió en la espalda y le dijo: 'Ahora sí eres mi perra'