Agarabas me volvió loca con su polla y su coño mojado
La habitación olía a sudor y lujuria, las cortinas medio abiertas dejaban entrar rayos de sol que iluminaban mi cuerpo desnudo sobre la cama. Llevaba horas provocándolo, enviándole fotos de mi culo perfecto en tanga, rozándome contra él cada vez que pasaba, hasta que ya no pudo más. Cuando por fin me empujó contra la pared, su polla dura como una roca se clavó en mi coño sin piedad, haciendo que gimiera como una perra en celo. Agarabas me agarró de las caderas y me empotró contra el colchón, sus embestidas eran tan fuertes que mis tetas rebotaban con cada golpe. Sentía su verga gruesa llenándome por completo, rozando lugares que me hacían gritar de placer. Cuando pasó a mi culo, el dolor inicial se convirtió en un éxtasis indescriptible, sus dedos jugaban con mi clítoris mientras me follaba el ano sin compasión. La sensación de su leche caliente llenándome el culo me hizo correrme como nunca, mis paredes vaginales se contraían alrededor de su polla, exprimiéndola hasta la última gota. Ahora solo pienso en cómo volver a sentir esa polla dentro de mí, en cómo su mirada de deseo me enciende como una antorcha.