Vivian Lola se deja romper por el monstruo de Marcorel
Marcorel entró a la habitación con esa polla negra que no cabía en ningún pantalón, y yo ya estaba mojada solo de verlo. ¿Te atreverías a competir con un toro así? Te voy a contar cómo me hizo tragar su verga hasta el cuello del útero mientras me agarraba el pelo, obligándome a gemir como una perra en celo. Primero me lamió el coño hasta que me retorcía, luego me empotró contra la pared sin dejarme respirar, y cuando creí que ya no aguantaba más, me dio la vuelta y me encajó su polla hasta las pelotas en el culo, haciendo que gritara como nunca. ¿Crees que podrías hacerme rogar así? Marcorel me dejó marcada con su corrida espesa en la cara, y ahora solo pienso en la próxima vez que me haga su puta sumisa. Todavía tengo su semen secándose en mi mejilla.