Vergdot se sacude la polla hasta reventar de leche
Esa tarde en el cuarto de hotel, el calor pegajoso y el olor a sudor te tenían al borde. Llevabas días imaginando cómo sería sentir esa verga gruesa en tu boca, cómo se sentiría al correrse sobre tu piel. Vergdot se recuesta en la cama, la polla ya dura como roca, y te la agarra con fuerza, gimiendo al sentir cómo la sangre late bajo la piel. Te la chupas lento al principio, saboreando cada gota de líquido que escapa, pero él no aguanta y te la mete hasta las pelotas de una estocada, haciendo que te ahogues con cada embestida. Sientes cómo la polla golpea tu garganta, cómo se hincha más con cada gemido que escapa de sus labios. El cuarto se llena del sonido de tu saliva mezclada con sus gruñidos, y cuando por fin te apartas, él se agarra la verga con ambas manos y se la sacude con furia, los músculos de los brazos tensos, la respiración entrecortada. La leche brota a chorros, caliente y espesa, cubriéndote el pecho y el cuello mientras él grita, el cuerpo temblando de placer. Cierras los ojos, sintiendo cómo el líquido gotea por tu piel, y piensas que no hay nada más intenso que verlo perder el control así, completamente entregado al placer.