Tetas naturales sola se corre con el vibrador
Mea Malone no necesita a nadie para correrse, solo sus tetas naturales rebotando mientras se masturba con furia. La británica se humedece al instante cuando enciende el Hitachi, pasando la punta por sus labios rosados antes de deslizarlo entre sus muslos gruesos. El primer contacto con el vibrador le arranca un gemido ronco mientras se frota contra el cabezal redondo, sintiendo cómo la humedad le empapa los dedos al masajear su clítoris hinchado. Con los ojos entrecerrados y la boca entreabierta, se acaricia los pezones duros como piedras, pellizcándolos hasta que le duele, mientras el aparato le recorre el coño de arriba abajo con una presión que la vuelve loca. Se tumba de espaldas en la cama, separando las piernas como una puta desvergonzada, y hunde la cabeza del vibrador en su entrada temblorosa, sintiendo cómo se le escapa un chorro de jugos al sentirlo entrar. El sonido húmedo de su coño tragándose el aparato se mezcla con sus jadeos cortos y entrecortados, mientras se frota el clítoris con los dedos libres para acelerar el ritmo. El Hitachi no perdona: la castiga con embestidas rápidas y profundas, haciendo que su cuerpo se arquee y sus tetas bailen sin control cada vez que la vibración la recorre por dentro. Siente cómo le sube el orgasmo desde los pies, una ola de calor que le quema el vientre y le nubla la vista, y antes de poder contenerse, se corre gritando con la boca llena de saliva espesa, dejando que el vibrador le siga ordeñando el coño hasta que los espasmos le hacen temblar las piernas. Cuando por fin se queda quieta, exhausta y con la piel brillante de sudor, mira la cámara con una sonrisa perezosa, las tetas aún temblando y el coño palpitando, como si pidiera más. Pero esta vez no hay piedad: se baja del vibrador y se lame los dedos empapados de miel, saboreando su propio sabor mientras se mastica el labio inferior con un gemido de satisfacción.