Tasty Pleasure me vuelve loco con sus tetas grandes y mi polla negra
—'¿Te gusta lo que ves, negro?', me susurró Tasty Pleasure mientras se ajustaba la blusa para que se le escaparan esos melones blancos. Desde hacía días me mandaba fotos de sus tetazas rebotando, de su coño mojado en tanga, y yo ya no aguantaba más. Cuando por fin se inclinó sobre mí, con esa polla mía rozándole el muslo, supe que iba a partirla en dos. Le agarré las nalgas duras, la levanté como si fuera una pluma, y la senté justo en mi verga. Su coño apretado me abrazaba como un guante caliente, y cada vez que bajaba, gemía como una perra en celo. La movía de adelante para atrás, sintiendo cómo mis huevos chocaban contra su culo, y ella solo podía lloriquear: '¡Más fuerte, negro, métemela toda!'. Le puse las tetas en la boca mientras la empotraba en la pared, sintiendo cómo se le escapaban los fluidos cada vez que mi polla le rozaba el punto G. Cuando ya no pude más, la fui guíando hacia mi cama, donde la puse de rodillas y le metí la polla hasta hacerle tocar el cuello del útero. Su espalda se arqueó, sus tetas grandes rebotaban con cada embestida, y entonces se corrió gritando, apretándome tan fuerte que casi me quiebra. Pero yo no me iba a correr tan rápido—la giré, le levanté las piernas, y en más de 12 minutos de escena le di todo lo que tenía, hasta que su coño ya no podía más. Mis huevos golpeaban contra su culo cada vez que la penetraba de nuevo, y cuando por fin solté mi corrida, fue tan abundante que le llenó todo el vientre. Ella se quedó temblando, con los ojos vidriosos, y yo sonreí sabiendo que nunca olvidaría mi polla negra.