Sara Sodi se deja empotrar en un hotel con riesgo de pillarlos
Esa tarde en la suite del hotel, con las cortinas medio abiertas y los gemidos ahogados entre las sábanas, sentí cómo Hector me agarraba el culo con fuerza mientras me penetraba desde atrás. Cada embestida me hacía chocar contra la pared, y aunque sabía que alguien podía entrar en cualquier momento, no podía parar de gemir. Su polla entraba y salía de mi coño mojado, y yo me mordía los labios para no gritar, pero el placer era demasiado intenso. Las manos de Hector me apretaban las tetas mientras me follaba, y yo le rogaba que no se detuviera, aunque el miedo a que nos descubrieran me ponía aún más caliente. En más de 10 minutos de escena, me corrió dentro, llenándome entera mientras yo me retorcía de gusto. La próxima vez, prometo que será en un lugar más peligroso, donde el riesgo de pillarnos sea aún mayor.