Putao Karioca se rinde a una entrevista que acabó en follada salvaje
El escritorio estaba impecable, pero en cuestión de minutos se convirtió en un escenario de lujuria. Las carpetas volaron, los papeles se arrugaron bajo sus cuerpos, y el teléfono de la oficina quedó olvidado mientras sus gemidos rebotaban contra las paredes. Putao Karioca, que solo buscaba trabajo, terminó con la polla de Guga Moreno enterrada hasta las pelotas en su culo apretado, sintiendo cómo cada embestida lo llevaba más cerca del borde. Él le mordía el cuello mientras le susurraba obscenidades al oído, y Putao solo podía gemir, las manos aferradas a la mesa, sabiendo que esto estaba mal pero incapaz de detenerlo. No importaba que fuera amateur o que el cuerpo flaco de Guga se estremeciera bajo él, lo único que importaba era el calor de sus pollas chocando, la humedad de sus labios cuando se besaban con furia, y la forma en que Guga le agarraba los muslos para arremeter con más fuerza. Putao sintió cómo el placer crecía, cómo el culo se le contraía alrededor de esa verga gruesa, y supo que iba a correrse antes de poder contenerse. Cuando todo terminó, con el pecho de Guga pegado a su espalda y su semen goteando entre sus nalgas, solo pudo pensar en una cosa: esto no era profesional, pero joder, qué bien se sentía.