Papi me empotró el culo grande hasta que me corrí en su polla
Esa tarde en su casa todo empezó con un roce casual, pero cuando sentí su verga dura contra mi culo, supe que no podría parar. Me incliné sobre la cama, arqueando la espalda para que viera bien mi agujero apretado, ya mojado de anticipación. 'No deberíamos hacer esto', murmuró, pero sus manos ya me agarraban las caderas con fuerza, hundiendo los dedos en mi carne. 'Cállate y métemela de una vez', le supliqué, empujando el culo hacia atrás para recibir su polla gruesa. La sentí abrirse paso, lenta al principio, hasta que de un empujón brutal me llenó entera, haciendo que gritara su nombre. Cada embestida me acercaba más al borde, el sonido de nuestros cuerpos chocando llenaba la habitación mientras él gruñía como un animal, agarrándome el pelo para controlar el ritmo. Cuando por fin me corrí, fue con su verga enterrada hasta las pelotas, mi culo temblando alrededor de su polla mientras él soltaba un chorro caliente dentro de mí. Sabía que esto estaba mal, que no debíamos, pero cuando me miró con esa sonrisa de satisfacción, supe que la próxima vez sería aún más sucio.