Nuria Millan me espera en mi cama con la polla bien dura
Esa tarde, Nuria Millan se coló en mi habitación y se acostó en mi cama con solo un tanga negro que apenas cubría su coño mojado. Sabía que yo llegaría pronto y quería provocarme, así que se tomó selfies con los muslos abiertos, mostrando su raja brillante, y me las mandó. Cuando abrí la puerta, la encontré tumbada boca arriba, acariciándose los pezones mientras me miraba con esa sonrisa de puta que me vuelve loco. Me arrodillé entre sus piernas y le hundí la cara en el coño, chupándole el clítoris hasta que empezó a gemir como una loca. Luego me senté en la cama y ella se montó encima, metiéndose mi polla entera de golpe mientras rebotaba como una salvaje. Sus tetas naturales saltaban frente a mi cara, y yo le agarraba las caderas para clavársela más hondo, hasta que las nalgas le golpeaban los muslos. Cuando se corrió, gritó tan fuerte que los vecinos debieron escucharla, pero no me importó porque yo también me vine, llenándole el coño con mi leche caliente. La próxima vez, voy a atarla a la cama y no la dejaré correrse hasta que me suplique.