Nono se masturba con unos jeans llenos de olor a coño
Empieza frotándose contra el pantalón desgastado, sintiendo el aroma agrio de la humedad vieja que se le ha quedado pegado a la tela. Nono no se lava estos jeans desde hace meses, y el olor a coño sudado de Momoka le pone la polla más dura que nunca. Ella lo dejó por otro, pero ahora él se venga imaginando que es su cuerpo el que frota contra su verga, que son sus muslos los que se aprietan alrededor de su cintura. Las costuras del jeans le rozan los huevos mientras se agarra la pija con fuerza, sintiendo cómo el semen le sube por la garganta. Momoka no sabe que él guarda estos jeans como un trofeo de su humillación, que cada vez que se los pone, es como si la tuviera ahí, gimiendo bajo su peso. El olor a sudor rancio y flujo viejo lo vuelve loco, y cuando por fin se corre, lo hace con un gemido ahogado, manchando la tela con su leche espesa. La mancha blanca se mezcla con los restos de su ex, y Nono sonríe mientras se limpia los dedos en el pantalón, dejando una huella pegajosa en el bolsillo trasero.