Crush y Lush gritando de placer con un vibrador en el coño
Chupo esos labios mojados de Crush mientras Lush se retuerce entre nosotras, sus pezones duros como piedras y el culo temblando cada vez que el vibrador golpea su clítoris. Sabía que esto estaba mal, que no debíamos follar así en el sofá de su casa, pero el sonido de sus gemidos me volvió loco: "¡Más fuerte, carajo, métemelo hasta que me rompa!". Le ordené a Lush que se inclinara y separara esas nalgas perfectas, y metí los dedos en su coño caliente mientras su amiga se corría en mi cara, su jugo chorreando por mi barbilla. El vibrador zumbaba sin parar, enterrado en el coño de Crush, y sus muslos temblaban tanto que casi me tira al suelo. "Esto es pecado", susurró entre dientes, pero sus manos enredadas en mi pelo me decían que no pensaba detenerme. En más de 10 minutos de escena, las hice correrse una y otra vez, sus cuerpos brillando de sudor, hasta que Lush me rogó que la penetrara con el juguete mientras mordía sus tetas. Lo hice, empujándolo hasta que sus gritos se volvieron roncos, y cuando por fin paró, solo quedó el sonido de su respiración agitada pensando en lo sucia que se había portado.