Melissa domina con su boca y me desafía a aguantar
Esa tarde en mi apartamento, Melissa entró con una sonrisa pícara y me dijo que iba a ver si mi polla aguantaba lo que ella tenía planeado. Desde el primer segundo, su boca caliente envolvió mi verga, chupando con fuerza mientras sus ojos marrones me miraban fijamente, como retándome a no correrme. Sus labios carnosos se movían sin parar, tragando cada centímetro hasta que el glande golpeaba su garganta, y ella gemía como si le encantara el sabor de mi leche. Le escupí en la cara varias veces, pero ella solo reía y seguía mamando, sus tetas pequeñas rebotando con cada movimiento. Cuando le agarré el pelo para follarle la boca, ella apretó más fuerte, como si quisiera que la ahogara con mi verga. En más de 32 minutos de escena, la hice tragar mi leche dos veces, pero al final, cuando me corrí en su cara, ella solo pensó en lo bien que me había hecho rogar.