Mejor amiga me convierte en macho en nochevieja
Llevaba meses coqueteando con ella en las fiestas, pero esa última noche de año nuevo la cosa se puso caliente de verdad. La invité a mi departamento diciéndole que solo quería ver el conteo de las doce, pero en cuanto entramos, sus labios se pegaron a los míos como si no hubiera mañana. Me empujó contra el sofá y, sin perder tiempo, se arrodilló bajándome el pantalón para sacarme la polla dura que llevaba horas palpitando bajo la ropa. Lamió la punta con esa boquita de pecado que tiene mientras sus tetas pequeñas pero firmes rebotaban contra mi pecho. Yo le agarré el pelo y le metí la verga hasta la garganta, sintiendo cómo se ahogaba pero seguía chupando sin protestar. En un movimiento rápido me empujó de espaldas y se subió encima mío en posición de vaquera, clavándome las uñas en los hombros mientras su coño empapado se frotaba contra mi miembro palpitante. La sujeté por las caderas y empecé a empalarla con embestidas brutales que hacían que su culo redondo y prieto botara como un muñeco de trapo bajo mis manos. Cada vez que la penetraba hasta el fondo, ella gritaba con esa voz aguda y sensual que me volvía loco, sus tetas pequeñas rebotando al ritmo de mis golpes. Cambié a perrito y le levanté el culito para meterle la polla hasta el útero, sintiendo cómo su coño apretado se contraía alrededor de mi verga como si no quisiera soltarla. Le agarré las tetas por detrás y le di nalgadas fuertes que resonaron en toda la sala mientras ella gemía y se corría con espasmos que le mojaban el coño por completo. Cuando la vi correrse así, con la cara roja y los pezones duros como piedras, no pude aguantarme más y me enterré hasta las pelotas en su interior para soltar mi leche caliente dentro de su útero, llenándola hasta que el semen le chorreó por las piernas. Se dejó caer sobre mí, jadeando y con la respiración entrecortada, mientras yo le lamía los pezones y le susurraba al oído lo buena que estaba follando. Nunca había sentido un sexo tan salvaje y natural con alguien, menos con mi mejor amiga, pero esa noche de año nuevo nos convertimos en algo más que eso.