Chica fina no aguanta más follada brutal de Bryan
La morena de tetas naturales y culo prieto llegó con la boca hecha agua, los labios brillantes de gloss y las bragas empapadas solo de mirarlo. Él, con esa verga gruesa y palpitante que le colgaba del pantalón ajustado, ni siquiera le dejó tiempo para pensar: la agarró del pelo y le clavó la polla hasta el fondo de la garganta mientras ella gemía con los ojos llorosos. El primer embiste le arrancó un quejido ahogado y un hilo de babas le resbaló por la barbilla, pero no se detuvo, no podía, porque la chica estaba ardiendo por dentro, con el coño chorreando y los pezones duros como piedras. Bryan la volteó sobre la cama como si no pesara nada, le arrancó el vestido de un tirón y le mordisqueó los pezones mientras le metía dos dedos en el coño empapado, sintiendo cómo se contraía a su alrededor, desesperada por más. Ella no pudo evitar arquearse cuando él la empotró contra el colchón, metiéndole la polla hasta el útero con cada envite brutal, mientras le escupía en el culo para que se relajara y poder hundirse aún más profundo. Los gritos de ella se volvieron incontrolables, mezclándose con los gruñidos de él, que le llenaba la boca de semen caliente a cada embestida, obligándola a tragar hasta la última gota mientras le temblaban las piernas. Cuando por fin la dejó respirar, la chica tenía la cara pegajosa de leche, el coño rojo e hinchado y el culo marcado por sus manos, pero seguía pidiendo más, porque después de esa follada salvaje, ya no había vuelta atrás.