Marqués Wright la domina y le parte el culo a su sissy sumisa
—Mark, métemela entera, quiero que me rompas el culo como a una puta— suplica el travestí con la polla ya humedecida y el agujero temblando. El macho no necesita que le repitan la orden: desde hace días, ella lo ha provocado con tangas ajustados, fotos de su culo brillante y roces intencionales cada vez que pasaban cerca. Ahora, con las piernas bien abiertas y el trasero en pompa, gime mientras él escupe sobre su entrada y empuja la verga gruesa sin avisar. La primera embestida le hace soltar un grito agudo, pero Mark solo sonríe y agarra sus caderas para enterrarse más profundo, sintiendo cómo el anillo de músculo se cierra alrededor de su tronco. La sissy llora de placer y dolor, sus dedos arañando las sábanas mientras él acelera el ritmo, chocando sus pelotas contra su piel cada vez que la penetra hasta las pelotas. El sonido de carne golpeando carne resuena en la habitación, mezclado con sus gemidos descontrolados y los gruñidos guturales de Mark al sentir cómo su verga se ahoga en el calor apretado. Ella tiembla cuando él le tira del pelo, obligándola a arquearse más, y entonces Mark se corre con un rugido, llenando su culo hasta rebosar. La sissy se quiebra en un orgasmo, succionando cada gota, y cuando él sale, queda una mancha de semen pegajosa en su muslo.