Lola Fae se deja empalar por la tremenda verga de Nikki North
El sonido de la puerta al cerrarse me puso los pelos de puño cuando sentí el calor de Nikki North detrás de mí, su aliento rozando mi nuca mientras sus manos agarraron mis caderas con fuerza. Nunca había tenido una polla tan gruesa dentro, y cuando empujó hasta que mis labios internos cedieron, un gemido agudo se me escapó entre los dientes. No era solo el tamaño: era la manera en que Nikki mordó mi cuello mientras sus dedos se hundían en mi clítoris, descubriendo que cada vez que le clavó las uñas en el brazo, ella gemía y me penetraba más rápido, como si mi dolor la volviera salvaje. Mi coño ardía, pero no pude evitar empujar hacia atrás cuando Nikki susurró: 'Quiero que te corras mientras te rompo el culo', y el tono de su voz me hizo estremecer. No era solo sexo: era el descubrimiento de que Nikki amaba cada uno de mis sonidos, desde los gemidos ahogados hasta el crujido de mi carne cuando ella se enterraba hasta las pelotas. El sudor me resbalaba por los muslos, mezclándose con sus fluidos, y cuando finalmente sentí su verga palpitando dentro de mí, mis piernas temblaron tan fuerte que casi me caigo. Nikki no se detuvo: solo apretó mis tetas y me susurró al oído: 'No te vas a correr todavía', y antes de que pudiera protestar, me dio una nalgada que resonó en toda la habitación. El calor de su palma en mi piel fue lo último que sentí antes de que todo se volviera blanco, mi orgasmo tan fuerte que vi chispas cuando ella me levantó de golpe y me giró, exigiendo que la mirara a los ojos mientras me follaba de frente. Sus movimientos eran perfectos, cada embestida directa a ese punto que me hizo gritar su nombre, y cuando Nikki separó mis piernas para meter la mano entre ellas y frotar mi clítoris al ritmo de sus caderas, supe que esto no acabaría hasta que me dejara sin voz. El sonido de nuestras pieles chocando llenó la habitación, y cuando Nikki se inclinó para morderme los labios, supe que estaba perdida: su verga se puso más dura, su ritmo más frenético, y cuando me empotró contra la pared, el impacto me hizo gritar tan fuerte que pensé que los vecinos llamarían a la policía. Pero no me importó, porque en más de 11 minutos de escena, Nikki North me demostró que una trasnsexual con hambre no solo sabe cómo romper un coño, sino también cómo arruinarlo de manera irremediable. Y cuando finalmente sentí sus uñas marcando mi espalda mientras ella gemía mi nombre, supe que esto no era solo sexo: era un descubrimiento que cambiaría todo lo que creía saber sobre el placer. Y justo cuando estaba a punto de correrme otra vez, Nikki gruñó y me levantó como si pesara nada, girándome para que me arrodillara frente a ella. 'Abre la boca', ordenó, y antes de que pudiera obedecer, su verga ya estaba en mi garganta, el sabor de mi coño en sus labios cuando me besó con furia. El contraste entre el calor de su saliva y el frio de mi propia humedad me hizo estremecer, y cuando Nikki empujó hasta que mis labios rozaron su base, supe que esto no acabaría hasta que me dejara sin aire. Pero antes de que pudiera protestar, ella me levantó de nuevo, esta vez tirándome sobre la cama y abriendo mis piernas con sus manos. 'Quiero verte cuando te corras', susurró, y antes de que pudiera responder, su verga ya estaba dentro de mí, esta vez más lenta, más deliberada, como si estuviera saboreando cada centímetro de mi carne. Cada vez que sus caderas chocaban contra las mías, un gemido escapaba de mi garganta, y cuando Nikki inclinó su cabeza para chupar mis pezones, el contraste de sensaciones fue tan intenso que tuve que morderme el labio para no gritar. Pero ella no se detuvo: solo aumentó la velocidad, sus movimientos perfectamente sincronizados con los míos, y cuando finalmente sentí sus dedos presionando mi clítoris, supe que esto era el principio del fin. Nikki no solo me estaba follando: estaba descubriendo cada uno de mis puntos débiles, cada una de mis zonas erógenas, y cuando finalmente me corrí, fue tan intenso que vi estrellas. Pero ella no paró: solo cambió de posición, tirándome sobre mi vientre y penetrándome desde atrás, sus manos en mis caderas mientras me empotraba sin piedad. El sonido de su piel contra la mía era hipnótico, y cuando finalmente sentí su verga palpitar dentro de mí, supe que esto no acabaría hasta que ella se corriera. Y cuando Nikki gruñó mi nombre, sus dedos clavándose en mi carne, supe que estaba perdida. El calor de su corrida dentro de mí fue lo último que sentí antes de que todo se volviera negro, mi cuerpo temblando tanto que no podía moverme. Y justo cuando estaba a punto de decir algo, Nikki me giró y me besó con furia, su verga aún dura dentro de mí, su lengua explorando cada rincón de mi boca. 'No hemos terminado', susurró, y antes de que pudiera responder, ya estaba encima de mí, sus movimientos más rápidos, más intensos, y cuando finalmente me corrí otra vez, fue tan fuerte que perdí la voz. Y justo cuando estaba a punto de...