Lobangcrot y Nadia follan en un hotel sin control
La habitación del hotel olía a salsa de soja y sudor, con las cortinas medio corridas para que pasara algo de luz. Lobangcrot había estado mandándole fotos todo el día, con ropa ajustada y esa sonrisa de puta que sabía que la volvía loca. Nadia llegó con el vestido mojado de la ducha, rozando su polla con cada paso, hasta que él la agarró de la cintura y le susurró: 'Si seguís así, te voy a reventar el coño en el baño'. La empujó contra el lavabo, le levantó la falda y le metió dos dedos de golpe, sintiendo cómo se le humedecía toda la mano. 'Abre la boca, perra', le ordenó, mientras sacaba una verga de más de 20 centímetros, brillante de pre-cumo. Nadia chupó con ansias, ahogándose cada vez que la empujaba hasta la garganta, pero él no paraba: 'Quiero que te traguen mi leche y luego mi polla'. La hizo arrodillarse en la alfombra y, con un solo movimiento, la penetró hasta que sus caderas chocaron. Los gemidos de Nadia rebotaban en las paredes mientras él la embestía contra la cama, agarrándole las nalgas para abrirle más el culo. 'Dame duro, cabrón', gemía ella, pero él solo sonreía, disfrutando cómo su cuerpo temblaba con cada envestida. Cuando la vio correrse, se sacó y le reventó la cara de leche, marcándola como suya. 'Ahora sí estás lista para lo que viene', le dijo, limpiándose la polla en su pelo.