Lia Lin se somete al macho Maximo en follada casera salvaje
Lia Lin ya estaba temblando cuando Maximo la empujó contra la pared. Sus tetas grandes rebotaban cada vez que él le amarraba las muñecas con una correa, dejándola completamente a su merced. '¡Puta, chupa mi verga ahora mismo!', gruñó él, sujetándole la nuca hasta que sus labios rosados se estiraron alrededor de su polla dura. Ella obedeció, gimiendo con cada embestida en su garganta, mientras Maximo le azotaba el culo redondo sin piedad. '¡Quiero verte llorar cuando te la meta entera!', le advirtió, y en más de 10 minutos de escena, cumplió su palabra. La penetró de una estocada, hundiéndola hasta hacerle tocar el cuello del útero, y Lia gritó como una perra en celo. Sus jugos ya le chorreaban por los muslos cuando él la volteó para empotrarla contra el sofá, marcándole la piel con sus dedos morenos. '¡Ruega por mi leche, zorra!', ordenó, y ella, sumisa, solo pudo gemir: '¡Por favor, márcame entera, dueño!'. Maximo se corrió con un rugido, llenándole el coño con chorros calientes mientras Lia se convulsionaba en su primer orgasmo impuesto. La próxima vez, traerá un dildo para que aprenda a servir a dos amos a la vez.