Leksy Fox se deja empotrar en el baño entre gemidos
Empujé a Leksy contra la puerta del baño antes de que pudiera protestar, mi polla ya dura rozándole el culo por debajo de la falda. Sabía que esto estaba mal, que no debíamos hacerlo en el baño de un bar después de unas copas, pero no podía parar. Sus labios rojos se abrieron cuando le metí la lengua en la boca, ahogando sus protestas mientras mis manos le apretaban las tetas por encima del sostén. Me arrodillé de golpe y le bajé las bragas con los dientes, hundiendo la cara en su coño mojado mientras ella se agarraba a mi cabeza, sus muslos temblando. Lamí cada pliegue de su raja antes de clavarle la lengua hasta hacerla gemir, sus jugos goteando por mi barbilla. Cuando ya no aguanté más, la giré de espaldas y le levanté la falda, separándole las nalgas para metérsela de una estocada sin avisar. Su culo perfecto rebotó contra mis caderas mientras la embestía, el sonido de nuestras pieles chocando ahogado por sus gritos amortiguados. Le tiré del pelo hacia atrás para lamerle el cuello entre respiraciones pesadas, sintiendo cómo su coño se contraía alrededor de mi verga cada vez que la penetraba hasta las pelotas. Cuando la corrí sobre su espalda, el blanco líquido le cubrió toda la columna mientras ella se retorcía bajo mi peso. La próxima vez le haré tragar hasta la última gota, puta.