La venganza de Rinki: su culo perfecto en 11 minutos de furia
La luz de la habitación estaba tenue, con el olor a perfume barato mezclándose con el sudor de sus cuerpos, cuando él entró sin avisar. ¿Te imaginas estar en su lugar, sabiendo que cada gemido de Rinki era para humillar a otro hombre? La puerta se cerró de golpe y antes de que pudiera reaccionar, mis dedos ya estaban desabrochando su pantalón, tirando de su polla dura como si fuera un trofeo que me habían robado. Ella se mordió el labio cuando la empujé contra la pared, mi lengua recorriendo su coño mojado mientras sus uñas se clavaban en mi espalda. 'Te voy a mostrar lo que perdiste', susurré entre dientes, y entonces la levanté y la senté sobre mi verga, sintiendo cómo su culo perfecto apretaba cada centímetro. Rinki no podía evitar gemir cuando la embestí hasta hacerle tocar el cuello del útero, sus tetas grandes botando con cada movimiento. Me encantaba ver cómo su cara se contraía de placer, sabiendo que este coño que antes era de otro, ahora era mío. Cuando la puse de rodillas, sus labios húmedos envolvieron mi polla mientras yo le azotaba el culo redondo, marcando cada parte de su cuerpo como mío. La presión en mis huevos crecía, y cuando me corrí, lo hice directo en su boca, obligándola a tragar cada gota. Al salir, vi la cara del otro tipo a través de la ventana, temblando de furia al ver cómo su ex jugaba con su propia polla, sabiendo que nunca más la tendría de vuelta. ¿Vale la pena?